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Reapertura de la economía: motivo de optimismo

Con el avance sostenible del Plan Nacional de Vacunación y la reapertura de los diferentes sectores de la economía, el panorama para el segundo semestre del año pinta bien para Colombia: hay motivos para el optimismo. La confianza en que la inmunidad de rebaño la alcancemos al finalizar el 2021, con un ritmo de vacunación entre 250 mil y 300 mil vacunas diarias y la meta de alcanzar las 17 millones de dosis aplicadas al finalizar junio, motivan la decisión del Gobierno Nacional para reactivar la vida social, económica y cultural en todo el territorio a partir de este martes 8 de junio.
 
Ya lo dijo el ministro de Salud, Fernando Ruiz, cuando se refirió al retorno a las aulas: “no hay excusa para no asegurar la presencialidad a partir del 15 de julio en escuelas y colegios en Colombia”. Lo señaló en alusión al comienzo de la etapa 3 del plan vacunación, cuya meta es inmunizar a más de 6 millones de colombianos entre los 50 y 59 años, incluso docentes y el personal administrativo de instituciones educativas de prescolar, básica primaria, básica secundaria y educación media, y los cuidadores de niños del ICBF. Así se cerrará la primera fase de la vacunación: la inmunización de la población con mayor riesgo de mortalidad.
 
Esta reapertura, aunque amplia porque abarca a todos los sectores de la economía y concede más libertades para la movilidad y las concentraciones, también impone ciertas limitaciones en las que la responsabilidad personal de cada ciudadano será primordial para que Colombia no dé marcha atrás. Esto hace la Resolución 777 de 2021 del Ministerio de Salud, que deroga la obligación de implementar medidas y protocolos implementados desde abril de 2020 y determina las formas y condiciones de la reapertura. Las nuevas reglas solo traen restricciones serias en los municipios donde la ocupación de las Unidades de Cuidados Intensivos supere el 85%, pero permiten el aforo para eventos públicos y privados del 25% inicialmente para llegar hasta el 70% en cada distrito o municipio de acuerdo con el Índice de Resiliencia Epidemiológica Municipal (el IREM, por su sigla, evalúa si hay o no menores probabilidades de nuevos brotes del virus y el impacto en la ocupación hospitalaria o en la mortalidad con base en cuatro criterios: i) avance en la cobertura de vacunación contra el COVID-19, ii) estimación de la seroprevalencia del SARS-CoV-2, iii) capacidad instalada de Unidades de Cuidado Intensivos e Intermedios, y iv) cantidad dee pruebas para detectar el virus).
 
Esto no significa, por supuesto, la desaparición del Covid o que los colombianos ya estemos inmunizados. Hoy enfrentamos lo peor del tercer pico de la pandemia: hemos tenido días con más de 30 mil contagios y las muertes diarias son más de 500. El 30 de mayo, por ejemplo, 9.000 UCI estaban ocupadas, el número más alto de toda la pandemia. El Covid-19 ya le ha arrebatado la vida a más de 90 mil colombianos. Este virus sigue haciendo de las suyas, pero resultará menos mortal en la medida en que seamos más responsables con las medidas de bioseguridad y avancemos rápidamente en la aplicación de las vacunas.
 
El Gobierno Nacional ha explicado que la vacunación depende de la capacidad de envío de las farmacéuticas. La buena noticia es que el arribo de los biológicos al país va a buen ritmo. Solo este jueves, llegaron 909.600 dosis de AstraZeneca, adquiridas por el mecanismo Covax, y otras 539.370 de Pfizer. A esto se le suma que Colombia será uno de los países receptores de los 6 millones de vacunas que donará Estados Unidos en Centroamérica y Suramérica también a través Covax. En total, hemos recibido 16.227.214 biológicos y este sábado 5 de junio superamos las 11 millones de vacunas aplicadas: 11,2 millones acumuladas, de las cuales 3,4 millones corresponden a segundas dosis.
 
Hemos soportado más de un año el aislamiento con todas sus consecuencias económicas y emocionales para individuos, familias y empresas. Hemos vivido más de un mes de paro en el que las esperanzas por recuperar lo perdido en 2020, animada por el buen desempeño de la economía en el primer trimestre, han enfrentado el desangre incalculable que han dejado los bloqueos, el vandalismo y el cese de actividades productivas. Pero la esperanza es superior a esta violencia y no será bloqueada. La voluntad de diálogo del Gobierno Nacional y varios sectores de la sociedad y el llamado ciudadano a suspender las vías de hecho deberían traducirse en la terminación del paro y la normalización, con la apertura de la vida económica, de nuestra interrumpida vida social. Los jóvenes han sido escuchados y, lo más importante, los niños y ellos tendrán la oportunidad de volver a las aulas de clase de manera segura.

Estamos juntos en esto y es nuestro deber rodear al Gobierno Nacional, a las autoridades locales y a todo el cuerpo médico para vencer definitivamente la pandemia y el pesimismo que algunos han querido sembrar. La reactivación es urgente, ahí están puestas nuestras esperanzas como país.

Encima. Establecer con objetividad e imparcialidad qué ha pasado durante los casi 40 días del paro implica escuchar a todas las partes, llevar a cabo un diálogo plural e incluyente, sobretodo los sectores sociales afectados y las voces democráticas que no han justificado la violencia y aportan información confiable. La libre movilidad es un derecho y un grupo de personas no tiene por qué seguir agrediendo los derechos de toda una Nación. Los bloqueos no se negocian, se rechazan y se enfrentan con la Ley del Orden.

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